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El gesto de Arboleda: Un homenaje silencioso y conmovedor
El colombiano Yustin Arboleda, máximo anotador histórico en finales hondureñas (con 9 goles en instancias decisivas), volvió a aparecer en el momento clave. Al minuto 67, José Mario Pinto desbordó por izquierda, centró y el portero César Samudio rechazó mal; Arboleda, atento, empujó el balón para el 2-1 parcial de Olimpia. Pero lo que la TV no enfatizó fue su celebración: no festejó. Simplemente levantó las manos en señal de disculpa hacia la afición verdolaga y miró al cielo.
Post-partido, Arboleda reveló la razón en entrevista con Deportes TVC: «Me dolió mucho su muerte». Se refería a Orinson Amaya, expresidente de Marathón fallecido recientemente, quien fue clave en su llegada al fútbol hondureño años atrás y mantuvo una relación cercana con él. «Decidí no celebrar por respeto y por lo que significó para mí. Al final el equipo entendió el partido y la llave queda abierta», explicó el delantero, quien renovó recientemente con Olimpia y acumula un historial demoledor contra los sampedranos en fases finales.
Otros detalles no tan visibles: al minuto 38, Arboleda quedó tendido tras un fuerte choque de cabezas con Javier Rivera; se recuperó rápidamente, pero el impacto lo dejó tambaleante varios minutos. En el minuto 85, cometió una falta sobre Damín Ramírez que generó reclamos, pero su gesto de pedir perdón tras el gol (y pedir disculpas a la afición local) se viralizó en redes, donde muchos hinchas de Marathón reconocieron el gesto pese a la rivalidad. Antes del pitazo inicial, se le vio abrazando efusivamente a Rubilio Castillo y Alexy Vega, recordando su amistad más allá de la camiseta.
Rubilio Castillo: Del banquillo al heroísmo en segundos – y un susto en el hombro
Rubilio Castillo entró al minuto 76 por Isaac Castillo, en un cambio desesperado de Pablo Lavallén cuando Olimpia dominaba 2-1. Menos de 90 segundos después, al 77′, capturó un balón suelto tras serie de rebotes en el área, enganchó con derecha y soltó un misil al ángulo superior imposible para Edrick Menjívar: 2-2. El Olímpico estalló; Rubilio corrió hacia la banda gritando y señalando al cielo, mientras sus compañeros lo rodeaban en éxtasis.
Lo que la cámara principal no captó del todo: inmediatamente después del gol, Rubilio sintió un fuerte dolor en el hombro derecho tras un choque en la jugada. Al minuto 83 se quejó visiblemente, se tocó la zona y recibió atención del cuerpo médico, pero se recuperó y siguió en cancha hasta el final. Post-partido, el delantero (quien ha sido clave en remontadas verdolagas) explicó: «Entré con la mentalidad de cambiar el partido. Sabíamos que en casa podíamos rescatar algo, y el equipo nunca bajó los brazos». Su impacto inmediato lo convirtió en el héroe del empate, manteniendo viva la ilusión de Marathón para la vuelta.
Otros detalles ocultos en la transmisión
- Choque sangriento de Emanuel Hernández (minuto 74): El zaguero de Olimpia recibió un golpe en la cabeza que le abrió una herida; salió con vendaje y sangre visible, pero regresó al campo.
- Amistad pre-partido: Antes del himno, Arboleda, Rubilio y Alexy Vega se abrazaron largamente, un momento captado solo por fotógrafos de cancha.
- Tensión final: En los minutos agregados (8′), Olimpia buscó el tercero con llegadas de Michaell Chirinos (recién ingresado), pero Marathón resistió con todo atrás.
El empate deja la serie abierta para la vuelta este miércoles 7 de enero en el Estadio Nacional Chelato Uclés (Tegucigalpa), donde no hay gol de visitante y todo se define por global, extra o penales. Arboleda y Castillo, con sus gestos y goles, recordaron que en el clásico hondureño hay rivalidad… pero también respeto y humanidad. Lo que no viste en TV fue, quizás, lo más humano del partido.





