Donald Trump, presidente, magnate y dueño de 19 campos de golf

Y es que en este viaje privado el republicano mató dos pájaros de un tiro, o, usando la jerga golfística, hizo un hoyo en uno: no solo tuvo tiempo para recorrer sus terrenos y practicar su ‘swing’, sino que se reunió con el ministro principal de Escocia, John Swinney, o con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con quien acordó un pacto arancelario tan bienvenido como criticado.

Todo empezó en West Palm Beach

Trump Golf lleva más de un cuarto de siglo expandiéndose no solo por Estados Unidos y el Reino Unido, sino también por otras latitudes como Indonesia, Emiratos Árabes e Irlanda.

La andadura comenzó en 1999 con la apertura del Trump International Golf Club de West Palm Beach, en Florida (EE. UU.), el complejo en el que, 25 años después, en septiembre de 2024, el por entonces expresidente estadounidense sufrió un intento de asesinato en plena campaña de cara a los comicios que acabó ganando un mes después frente a la demócrata Kamala Harris.

Al campo de West Palm Beach, diseñado por Jim Fazio, le siguió la apertura, entre 2002 y 2010, de otros siete complejos en Nueva York, Nueva Jersey, California, Washington D.C. y Philadelphia, hasta que, en 2011, Trump Golf se expandió más allá de Estados Unidos y llegó a Aberdeen, en Escocia.

Doonbeg (Irlanda), Turnberry (Escocia) y Dubai (Emiratos Árabes) se unen al mapa golfístico de Donald Trump en la década de los 2010, años en los que la franquicia del magnate sigue llevando césped y hoyos a Carolina del Norte y Florida.

En Lido (Indonesia) ha tenido lugar la más reciente apertura de Trump Golf, que llegará próximamente a Bali (Indonesia), Mascate (Omán) y Simaisma (Catar).

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